A los internáutas...

Este es el Blog de un soñador que soñó ser un contador de historias. Algunas os gustarán y otras, puede que no, pero todas ellas son suyas, de su invención, a veces reales, otras no...Pero todas, siempre, de un modo u otro, buscan posar caricias en los corazones. allá donde se encuentren.

Nandín

viernes, 20 de agosto de 2010

La madre perra


Desde mucho tiempo hacía ya que la perra andaba "mosqueada..."

Mayorcita pero sin llegar a vieja, había pasado durante su vida por algún que otro achaque y enfermedades más o menos virulentas...Pero ahora ya estaba harta.

La cosa empezó con gracia, pues un buen día, notó ciertos picores por el lomo, poco intensos, apenas perceptibles, pero picores...-Pulgas- le informo un perro que conocía, algo mayor y con más experiencia que ella misma

.-Vigílalas, y que no se te desmadren- le dictaminó su amigo

Pasado cierto tiempo de su vida perruna y cuando ya se había acostumbrado a ellas, adoptándolas como algo suyo, algo molesto que se tenía que soportar, empezó a notar picores en otras partes de su anatomía, nota inequívoca que estaban expandiendo. Las siguió soportando aunque el número de picores iba en claro aumento y decidió sacudirse o rascarse intensivamente cuando el prúrito se volvía molesto o localmente intenso. Parecía que se libraba de alguna con las sacudidas, liberándose por el momento.

El problema serio fue cuando descubrió que ya tenía alguna llaga en su piel y que en zonas cada vez más intensas, le empezaba a faltar pelo, sustituyendo a éste por las heridas echas por las pulgas y sus propias pezuñas al rascarse con intensidad y en las misma zonas.

La cosa fue yendo a peor, pues las malditas pulgas, seguían expandiéndose, creciendo en número y en fiereza en sus picaduras. Las tenía ya por todo el lomo y amenazaban su vientre que, aunque carente de pelo, sentía su correteo y alguna que otra picadura. La perra se plantó y las avisó de que aquello no podía seguir creciendo en la escala en que lo estaban haciendo, sacudiéndose cada poco y tomando algún que otro baño rápido bajo la cascada de agua que manaba del cielo. Ellas le hacían ver que tenía razón, dejándola tranquila por cierto tiempo, aunque en las zonas tomadas, siguiera la labor parásita.

Cierto día, notó cómo le picaba alrededor de su vulva y la parte interior de sus zancas. Fue la gota que colmó el vaso...Cabreada, agotada, enferma, ya casi sin fuerza pues aquellos asquerosos "animalillos" la habían sangrado hasta la extenuación, decidió acabar con todo y con todas, Camino hasta el lago que había a los pies de la cascada y se tiró de cabeza, abandonándose a esperar la muerte, hundiéndose hasta el fondo ahogándose y con ella, todas las pulgas que la habitaban...


Y así, toda la humanidad pereció, ahogada en su propia barbarie, en su propio egoísmo explotador y en su afán por extraerle todos sus recursos a la vieja madre...Perra.